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Capitán Vicente Tamayo de Henao:

Nacido en Alba de Tormes (Salamanca-España) en 1530 y fallecido en Cundinamarca (Colombia) en 1593.

"Uno de los más esforzados y valientes españoles compañeros de Benalcázar en las conquistas del Perú y de Popayán, y su hermano el maestrescuela del obispado de esta última ciudad, "sujeto de gran valor y fuerza corporal y de pericia militar, superior tal vez a la de su hermano", eran naturales de Alba de Tormes en Castilla la Vieja e hijos del licenciado Francisco Henao y de doña Inés de Tamayo. Vicente Tamayo después de sus campañas en el Perú, donde sentó fama de valiente y astuto, pasó a establecerse en Popayán, en donde hasta muy viejo prestó servicios muy apreciables como los que narran Castellanos y el padre Simón en la lucha contra Álvaro de Hoyón, en la cual perdió un ojo y escapó milagrosamente la vida" (En "Genealogías de Antioquia y Caldas").

"Vino a Indias por 1548 y fue de los primeros conquistadores de las provincias de Arma, Pansandú y Guachicono y poblador con Alonso de Fuenmayor, de Almaguer... Se avecindó en Anserma, donde fue alcalde ordinario, regidor, procurador general y alguacil mayor y fue encomendero de Guatica, Tusa y Andapía por título del 2 de septiembre de 1570. Hacia 1580 viajó a España para solicitar varias mercedes y recibió real célula de recomendación dada en El Escorial el 1 de noviembre de 1583. Tamayo falleció en 1593, año en que testó, "en la cárcel de corte y audiencia que reside en Santafé?, donde había estado preso por deudas "más tiempo de siete años"". (En "Genealogías de Santa Fe de Bogotá").

 

De Lucas Fernandez Piedrahita:
prosigue montaño en su visita; ajusticia á pedro de salcedo y á otros.-alvaro de hoyon se rebela y saquea algunas ciudades; muere desbaratado en popayan, y refiérense las prevenciones de santafé contra el tirano.

Extracto:
Gobernábala entónces el Capitan Diego Delgado, á quien el Oidor Briceño habia dejado en su lugar. Era este caballero natural de Alcardete en la Mancha, y muy práctico en la guerra de Indias, donde había militado tiempo de doce años; y como anticipadamente le llegase aviso de lo sucedido en las villas de la Plata y Timaná, prevínose como soldado ántes que el enemigo le atajase las disposiciones, siendo una de ellas noticiar á las ciudades de su gobernacion para, que le diesen socorro en caso que el enemigo tomase la vuelta de Popayan: si bien solamente de Cali le acudió el Capitan Vicente Tamayo, marido que fué de María Renjifo, nieta del Inga Guaynacapac, con muy pocos que tuvieron ánimo para seguirle hasta aquella ciudad. Ya el Capitan Delgado, con haber barreado el Jugar y proveidolo de armas, tenia esforzada su gente para cualquier encuentro de guerra én que la aventurase, como en efecto se le ofreció brevemente. Alvaro de Hoyon, doblando jornadas con fin de llegar ántes que supiesen su ida, se puso á tres leguas de la ciudad, para dar sobre ella al romper del dia siguiente, con cien hombres que le seguían resueltos á morir ó vencer á su lado pero reconocido ya por las centinelas que batian los caminos, y noticioso Delgado del número de la gente que llevaba, resolvió salirle al encuentro para que, trabando con él alguna escaramuza, pudiese reconocer hasta dónde llegaba el valor del campo contrario.

Con este designio, cerca de la média noche salio con otros cien hombres; pero á breve distancia, encontrándose los batidores de los dos campos, tocaron al arma, y comenzóse á pelear por ambas partes. con el recelo de que la parda noche á ninguno seria favorable; pero habiendó amanecido se fué trabando tan fiera escaramuza entre leales y traidores, que, jugándose en ella lances de todo arresto y destreza, duró indiferente hasta las diez del dia, en que se declaró la victoria por el Capitan Delgado, y rota de todo punto la gente de Hoyon, que, herido á manos de Rodrigo Téllez de las Peñas, natural de Ubeda, fué luego preso con todos los demas parciales suyos que quedaron vivos; de los cuales algunos siguieron á su Capitan en la forma de morir, dando la cabeza á los filos de un cuchillo en pena de su locura: á otros acabó el cordel y los ménos culpados lastaron el empeño de sus malos juicios en destierros y galeras. De los nuestros mataron á un Regidor de Popayan, cuyo nombre no he podido descubrir. Con ménos garbo, aunque por semejante empeño, murió en Avila otro Regidor á manos de Comuneros y hasta el dia de hoy dejó méritos que premiar en sus descendientes. Salieron heridos muchos de los leales, y entre ellos, de una bala sobre la ceja, Vicente Tamayo, que se señalo más que todos en la escaramuza, como despues en las prisiones de Mateo de Zaz y Pedro de Mendoza, que condujo á Cali, donde los ajusticiaron por traidores.