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CAPITULO SEXTO
Autor: Eduardo Tamayo Aguirre DNI: 15.868.757E
MEDIOS DE VIDA

                             Los tipos de empleo de los habitantes de Tamayo no han sufrido variaciones a lo largo de la historia, salvo las propias de los movimientos históricos.

                             En la época medieval los datos documentales, cuyas primeras informaciones que recibimos, que datan de los siglos X y XI, nos hablan de que el pueblo participa de la vida social de la época según el propio organigrama del lugar, según el régimen feudal. En estos años se habla del "Señor de las Torres", "caballeros, infanzones", etc.

                            En los documentos se mencionan "tierras, vinias, ortales..." , lo cual habla de algunas de las actividades laborales de la época, y de la zona.

                           En la época de los siglos XIV, XV parece que la emigración fue importante hacia tierras del "nuevo mundo". En múltiples documentos se reseñan los nombres de "....de Tamayo" que viajaron con Cristóbal Colon, Hernán Cortes y otros a América y se asentaron en aquellas tierras. Hoy en día Tamayo se encuentra extendido por toda la geografía, sobre todo americana, dando lugar a personajes históricos que han participado e influido en la historia de aquellos pueblos.

                          Influyó en la vida de la zona la capacidad importadora del Monasterio de Oña, haciendo llegar a la región gran cantidad de parrales de la Borgoña francesa, lo que hace pensar en una producción vinícola. Aun hoy en día se ven multitud de cuevas, tanto dependientes de las propias viviendas, como fuera de ellas, en la "Calle de las Cuevas"

 

Tamayo: una de sus múltiples cuevas para cuidado del vin



                          Nunca ha sido un pueblo con gran riqueza porque tenía pocas hectáreas de terreno y porque las tenía eran muy duras, a excepción de las situadas en la ribera del rio Oca, en las cuales realizan la mayoría de los cultivos.
Para obtener posteriores datos referentes a la producción y empleos es importante recurrir a los "libros de fábrica", en los cuales figuran los movimientos económicos que constituyen la contabilidad de la iglesia. Contamos con documentación de estas características a partir del siglo XVII.

                          El motivo por el que estos libros nos aportan datos es que en ellos se reflejan los medios de subsistencia de la Iglesia, que consistían en las contribuciones que la población aportaba a la misma, que se hacía en forma de especies. Esas especies las constituían los productos del campo o riquezas del lugar, fruto del esfuerzo de sus habitantes.

                         En el año 1686 había decaído la mencionada capacidad de producción vinícola, y las aportaciones de la población se concretaban en fruta, vino, lino, trigo, legumbres, centeno y crias de ganado. Todo ello suponía el 35% de los ingresos de la Iglesia.

                         En 100 aparecen nuevos tributos-productos como el queso y la lana.

                         Este sistema de financiación permanece durante todo el siglo XVIII, aumentando los ingresos de la Iglesia por productos del campo hasta alcanzar la cifra del 65%.
En 1718 aparece el maíz, en 1791 las manzanas, en 1825 los garbanzos.

                        A partir del año 1837 comienza a variar el sistema de aportaciones y de financiación de la Iglesia, y desaparecen de su contabilidad los elementos que hemos utilizado hasta ahora. Pero tomando como datos los tipos de empleo podemos completar el tipo de trabajo que les ocupaba.

                        En 1860 había en el pueblo:

• Un sacerdote
• Siete carreteros
• 33 jornaleros
• Un sirviente
• Un tejedor
• Un carpintero

 

año sacerdote carretero jornalero sirviente otros
1860 1 7 3 31 1 tejedor
1867 1 0 42 4 1 maestro
1872 1 2 35 3 1 maestro
1878 1 2 35 1 1 herrero
1882 1 2 26 5 1 carpintero
1887 1 1 60 0
1895 1 3 55 0 1 carpintero
1902 1 3 50 0 1 carpintero
1906 1 0 50 0
1911 1 0 50 0 1 romanero

 


                        Era frecuente en cualquiera de las épocas que hubiera una familia de pastores, pero sólo una, ya que los pastos sólo daban como para mantener a una familia.

                        Algunos años aparece la presencia de un maestro (1824, 33, 34, 35, 45, 46, 47, 48, 49, 53, 54, 55, 56), aunque eso no quiere decir que existiese escuela en el lugar. No he encontrado ninguna referencia de su existencia ni de un edificio del pueblo destinado a tal fin, y los lugareños no lo recuerdan, pero en cambio saben y recuerdan que hacia la mitad del siglo XX, los chavales que vivían en Tamayo iban a la escuela a Oña.

                        Debido a los pocos medios económicos y materiales que ha dispuesto Tamayo, ha habido dos actividades que han acaparado la mayoría de la mano de obra del siglo XVII en adelante: una ha sido la de jornalero, es decir, la de trabajador por cuenta ajena, cobrando un jornal (más adelante lo veremos ampliado en la documentación que aporta el" Marqués de la Ensenada").

                         La otra actividad ha sido la de arriero. Estos se dedicaban al transporte. Algunos lugareños recuerdan como sus antepasados madrugaban y marchaban con sus mulos cargados de frutas a través de un antiguo "puente de Tamayo" que atravesaba el rio Oca, seguían el camino de la Sierra hasta llegar a la costa, donde cargaban pescado y sal para retornar al pueblo.

                        A raiz de la desaparición de los viñedos en el siglo XVIII por la epidemia de la filoxera que atacó a toda Europa y arrasó los viñedos, se extendió el cultivo de árboles frutales que llegó a alcanzar una gran producción. Sólo en la Finca de Santé, dependiente de Oña, en el camino de Traspaderne, se recogían doscientas toneladas de ciruela claudia, que se exportaban a Inglaterra desde Bilbao. De esta actividad participa igualmente el pueblo de Tamayo.